Beneficios del baile: 1o razones por las que transforma tu cuerpo y tu bienestar emocional

En este artículo te voy a explicar por qué bailar es una herramienta poderosa para mejorar tu bienestar físico, emocional y mental. Además de una gran forma natural de reconectar contigo a través del movimiento y la música.

Beneficios físicos del baile

Bailar no solo implica aprender pasos y seguir el ritmo, sino que además tiene una repercusión directa en tu forma física.

Vas a mejorar tu postura, te sentirás más ágil, aumentará tu fuerza y flexibilidad…

Y lo mejor de todo es que estas cualidades no solo te van a acompañar en tus clases de danza, sino que lo harán en tu día a día, aumentando así el nivel de calidad vital.

Mejora de la postura y la coordinación

Cuando hablamos de mejorar la postura, también hablamos de prevenir lesiones y dolores.

Por ejemplo: cuando aprendemos a sujetar nuestro torso desde el abdomen, los dolores lumbares se reducen hasta el punto incluso de desaparecer.

La correcta colocación de la espalda y los hombros puede prevenir el dolor de cuello y cervicales, además de mejorar en general tu imagen.

Y si a todo esto le sumamos el trabajo de coordinación que requiere una clase de baile, se convierte en un ejercicio mucho más completo de lo que parece.

Más energía y mejor forma física

Es increíble pensar que una clase de baile biológicamente consume energía, pero psicológicamente te hace sentir recargado.

Durante una sesión de danza ayudamos a nuestro cuerpo a mejorar su forma física, y no solo por fuera, sino también por dentro, ya que aumentamos y mejoramos la circulación y reducimos nuestra fatiga mental.

Beneficios emocionales del baile

El impacto que tiene la danza en nuestra salud mental es extraordinario.

Durante una clase de baile nuestro cuerpo libera ciertas hormonas como la dopamina, que es la hormona de la recompensa. Se libera cuando logras sacar un paso difícil o sigues bien el ritmo, dándote una sensación de placer y logro.

La serotonina, que regula tu estado de ánimo, también se activa. Bailar ayuda a combatir la depresión y la ansiedad, dándote una sensación de bienestar y calma post-clase.

Más seguridad y autoestima

Siguiendo la línea de lo emocional, hay una parte muy importante de nuestro proceso en la danza, y es que inevitablemente aumenta nuestra seguridad y autoestima.

El hecho de ir desbloqueando pasos y aprender combinaciones que controlamos eleva la percepción que tenemos de nosotras mismas.

Y con razón, ya que es muy satisfactorio ver resultados después de hacer un trabajo específico.

Una vía para liberar emociones

Bailar no tiene por qué tener que ver solamente con sensaciones positivas, empoderamiento y euforia.

También es una vía para canalizar otros estados de ánimo, como puede ser la tristeza, el enfado o incluso la decepción.

A veces no encontramos las palabras para expresar lo que estamos sintiendo y, a través del movimiento, encuentras el camino para poder exteriorizar esas emociones.

Beneficios mentales y cognitivos

Bailar es uno de los ejercicios más completos para el cerebro.

En una clase de danza estamos mejorando nuestra memoria, aprendiendo pasos nuevos que implican crear conexiones neuronales, trabajando nuestra agilidad mental e incluso mejorando la toma de decisiones si hablamos de bailes sociales.

Memoria y atención

Aprender secuencias de movimiento no sirve únicamente para desafiarnos a nosotras mismas, demostrar lo bien que bailamos o ejecutar coreografías.

Hay un efecto directo en nuestra memoria y atención, dos aspectos que van a mejorar significativamente gracias a la danza.

Concentración en el presente

En la era de la inmediatez, de la cantidad infinita de contenido, de lo digital, las clases de danza te retan a concentrarte en el presente.

Poner toda tu energía y conciencia en lo que estás haciendo en ese preciso momento genera un aprendizaje muy profundo y, al mismo tiempo, impacta de una manera muy positiva en tu salud mental.

Cómo integrar el baile en tu día a día

Como cualquier proceso de aprendizaje, requiere paciencia y tiempo.

Puedes empezar por añadirlo a tu rutina en situaciones como: las tareas del hogar, la ducha o mientras te preparas el desayuno. Siempre hay una buena ocasión para poner música que te motive y dejarte llevar.

Además, te aconsejo que intentes dedicarle un momento a la semana de práctica, por ejemplo una hora de clase presencial.

Poco a poco, y conforme te vaya interesando más, puedes ir consumiendo contenido del estilo de danza que quieras aprender, y con el tiempo la necesidad de aumentar las horas llegará de manera natural.

Si quieres incorporar el baile a tu vida con una guía personalizada, puedes ver más sobre mis clases particulares en Castellón.


Scroll al inicio