Cómo empezar a bailar desde cero: guía real para principiantes

Para poder decidir qué clases de danza queremos iniciar, lo primero que tienes que preguntarte es: ¿por qué quiero bailar?
Los objetivos de cada persona son un mundo y lo importante es entender que no hay una respuesta correcta. Sea cual sea tu motivación, está bien, incluso si no tienes del todo claro por qué quieres bailar.

Puedes estar buscando clases de baile para hacer ejercicio, para mejorar tu postura, tu autoestima o incluso para socializar.
Una vez hayas encontrado la respuesta a esta primera pregunta, llega el momento de elegir un estilo.

Yo, personalmente, para decantarme por un estilo, pensaría en qué tipo de música me hace feliz y consigue que desconecte de mis preocupaciones.
Tu momento de danza en la semana debe ser un espacio seguro, donde vayas superando pequeños retos y sintiéndote cada vez mejor y más en confianza contigo misma.

Por eso, te recomiendo buscar un estilo que te motive simplemente con escuchar una canción.

Finalmente, una vez tenemos claro nuestro propósito con la danza y el estilo que queremos disfrutar, solo queda buscar qué posibilidades tienes a tu alcance.
Y no hablo únicamente de escuelas de danza, también pueden ser clases particulares, talleres colectivos, bailes sociales, etc.

Y recuerda, elijas lo que elijas, todos hemos sido principiantes. Para todos los niveles hay un lugar.
Intenta no presionarte ni compararte con nadie. Cada persona tiene su proceso y lo importante es disfrutarlo.

 ¿Se puede empezar a bailar sin experiencia?

Hay una frase que me gusta recordar siempre a mis alumnos: “nadie nace sabiendo”.
Todos hemos sido principiantes alguna vez y la experiencia es algo que se va ganando con el tiempo.

No hay una edad concreta para empezar a bailar. El ser humano, por naturaleza, baila.
Desde nuestros ancestros, el baile ha sido una forma de expresión y todo el mundo es capaz de hacerlo. No hace falta tener una base previa.

Puede que seas de las personas que piensa:
“yo soy arrítmico, no sería capaz de bailar nunca” o “no he bailado nunca y mi cuerpo no va a responder”.

Estas frases son creencias limitantes que no son reales.

Todos, de manera natural, somos capaces de coordinar el movimiento en nuestro cuerpo.
Además, el movimiento se entrena y la técnica del estilo que decidas aprender la vas a ir adquiriendo con el tiempo.

 El mito del talento innato

La realidad es que el talento es algo que se entrena y se potencia.
Cada persona tiene unas condiciones diferentes, todos contamos con habilidades y también con limitaciones.

Pero no hay nada que no se pueda trabajar y mejorar con unas buenas pautas y con la persona correcta acompañándote en ese proceso.

 Por qué cualquier persona puede aprender a bailar

Las clases de danza están pensadas y creadas para ti, teniendo en cuenta lo que sabes y lo que no.
Cada profesor tiene una manera distinta de transmitir.

A mí, por ejemplo, me gusta enseñar desde las sensaciones.
Que puedas identificar qué partes de tu cuerpo trabajan, que entiendas desde dónde nace cada movimiento y el porqué de cada uno.

Al mismo tiempo que vamos ganando conciencia corporal, te voy enseñando patrones de movimiento que te ayudarán posteriormente a desarrollarte en el estilo.

Por ejemplo, mi madre actualmente es alumna mía en un grupo de flamenco nivel iniciación.
Ella no tiene costumbre de escuchar flamenco, ni mucho menos de bailarlo.

Sin embargo, con tan solo tres meses de clases y mucha predisposición, partiendo desde cero, ya ha aprendido a identificar diferentes ritmos, a mover manos y brazos e incluso es capaz de interpretar una coreografía adaptada a su nivel.

Qué esperar en tu primera clase de baile

Te recomiendo que, para tu primera clase de baile, intentes disfrutar de las pequeñas cosas que te ofrece la experiencia.
Puede ser aprender un paso nuevo, la sensación de bienestar que provoca el movimiento o conectar con la energía de la clase.

Incluso, si durante esa clase has sonreído o te has sentido a gusto, ya es un buen motivo para volver.

Lo más normal es que en tu primera clase no te salga todo perfecto.
Aun así, te animo a encontrar el placer en los retos, y con el tiempo echar la vista atrás y comprobar que esos movimientos que antes parecían un mundo ahora te resultan mucho más fáciles.

 Cómo suele empezar una sesión

Empezamos siempre con un calentamiento, enfocado a los movimientos que vamos a trabajar y al estilo en concreto.

El calentamiento no sirve únicamente para preparar el cuerpo físicamente, sino también para crear una conexión entre la mente, el cuerpo y la energía que requiere el estilo.

De esta manera, podemos empezar la clase con toda nuestra atención y evitamos trasladar las preocupaciones de la vida cotidiana a nuestro momento de danza, creando un espacio donde solo existes tú con tu cuerpo.

 Qué se trabaja en una primera clase

Empezamos trabajando la conciencia corporal, entendiendo desde dónde nacen los movimientos, por más simples que parezcan.

También se trabajan combinaciones sencillas para estimular la memoria e ir ganando patrones de movimiento.

Finalmente, se complican un poco los ejercicios para estimular la mente, proponiendo pequeños retos que se irán resolviendo en las siguientes clases.

 Qué NO necesitas para empezar

Para empezar no hace falta ropa perfecta, ni una forma física concreta, ni mucho menos experiencia.

No necesitas una pareja, tampoco haber tomado clases de técnica previamente.
Como la propia palabra indica, vas a empezar a aprender.

Lo más importante es que te sientas cómoda y tengas predisposición para encarar nuevos retos

 Consejos para principiantes que quieren avanzar rápido

La velocidad a la que avance tu proceso será directamente proporcional al tiempo que le dediques.

Si tu objetivo es avanzar rápido, te recomiendo que al menos una vez a la semana, entre una clase y la siguiente, dediques un momento a repasar y practicar lo aprendido.

Es fundamental que seas constante y que también respetes los tiempos del proceso, avanzando paso a paso y confiando en la persona que te acompaña, es decir, tu profesor.

 Evita compararte con los demás

Compararte con otros no te va a ayudar.
Cada persona tiene un ritmo distinto y no sabes cuántas horas dedica la otra persona al baile ni si tiene experiencia previa.

Si aparece la comparación, intenta transformarla en aprendizaje e inspirarte en quienes te rodean, siempre que eso sume a tu proceso.

 Empieza con un estilo amable para ti

Eres capaz de aprender cualquier estilo, aunque algunos sean más complejos o exigentes físicamente.

En todos los estilos hay espacio para la iniciación, pero algunos son más accesibles que otros.
No es lo mismo una clase de sevillanas que una clase de contemporáneo, donde la exigencia física suele ser mayor.

Elegir un estilo donde te sientas cómoda con la dinámica de movimiento marca una gran diferencia al empezar.

 Por qué las clases particulares son ideales para empezar

Las clases particulares son perfectas para familiarizarte con el estilo que quieras aprender, ya que se programan teniendo en cuenta tus necesidades y tu nivel.

De esta manera, el ritmo lo marcas tú y tu propio proceso.

Son una muy buena opción si buscas ganar confianza y superar miedos que, con más personas en la sala, a veces resultan difíciles de afrontar.

El trabajo individual te permite sentirte más segura al aprender desde cero, avanzar más rápido y, cuando lo desees, pasar al trabajo en grupo con una base sólida.

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